Chisme

Hay gente que sale buen pa’l chisme. Hace rato fui al hospital a hacer unos trámites; en la calle en que se ubica mi domicilio actual pasé frente a un grupo de personas, entre ellos una señora que estaba parada junto a la puerta del conductor de un automóvil que en apariencia estaba por partir. La señora hablaba extasiada sobre algunos asuntos seguramente de trivial magnitud y tiraba manotazos al aire queriendo convencer a su interlocutor de poseer la razón en lo tratado. No le tomé importancia y seguí mi camino al hospital; sin embargo al regresar, unos veinte minutos después, la señora seguía en la misma posición y hablando de algo similiar o a lo mejor de lo mismo, todavía con manotazos al aire y todavía intentando convencer al pobre hombre, que esperaba en el asiento del conductor a ver si aquella persona le daba el verde para poder irse; no poca aflicción me causó ver al resto de los ocupantes del auto estar totalmente aburridas con tales pláticas: las hijas del conductor seguramente. Mi malicia me hizo voltear a ver descaradamente a las pobres criaturas hartas de estar esperando con los cristales arriba y seguro un calor sofocante dentro, y tal fue el efecto que el señor de inmediato se despidió y partió hacia su destino que, de no haber sido por una persona con destacadas aptitudes para el chisme hubiera alcanzado desde mucho antes.

Carlo

Sueños de Carlo Kurosawa – Ataque

Como vil película chafa estadounidense, pero esta vez lo viví en carne propia, presencié la primera parte de un ataque aéreo en un sueño hasta que me desperté cuando empezaba a profundizar en la trama de la “película”. Lo relato:

Era un día totalmente despejado, alrededor de las 10 am, me encontraba yo en San Andrés Tuxtla, más específicamente en la calle Bocanegra la cual se caracteriza por ligar directamente al bulevar (carretera, en realidad) con la catedral de la ciudad; es una vía céntrica, muy transitada por personas a pie y en sus automóviles, de aproximadamente 1 kilómetro de longitud, pero en el sueño parecía medir al menos unos 3 km. Estaba en un café de aspecto muy simple, con bancas y mesas de color blanco sin decoración, sin más adornos dentro del local que la pintura clara y monócroma de las paredes, al fondo había la típica música simplona del radio de este tipo de lugares y a pesar de eso el lugar estaba lleno de gente y de sus conversaciones que resonaban en el aire: parecía más una fonda que un café; platicaba con un joven actor muy famoso y muy guapo, que podría ser cualquiera de esos tipo argentino que trabajan en la televisión nacional mexicana; me había él citado y estaba intrigado y quizá hasta nervioso pues no sabía qué asunto trataría, ya después supe que era para contarme sus tristezas y dudas acerca de la relación con su novia, que había otra chava bastante atractiva que le había ofrecido tener un encuentro sexual pero él por respeto a su novia se había negado, sin embargo toda la experiencia le llenaba de dudas y quería saber cómo evitar sentirse mal por una situación similar que muy seguramente se le presentaría de nuevo en el futuro inmediato.

Estaba yo a punto de emitir mi opinión acerca de esto y de la naturaleza humana cuando se escuchó tal estruendo en el cielo que creí que era el hermosísimo Concorde atravesando la ciudad pero pensé que eso no era posible pues esos ya no vuelan: eran dos aviones llamados invisibles pues no los detectan los radares -los famosos bombarderos gringos B-2-, sin embargo no eran totalmente negros como los conocemos sino que lo observable desde tierra, la parte inferior, estaba pintada de un hermoso color blanco como si fueran aviones comerciales y como volaban a tan baja altura se podían observar algunas líneas que separaban las diversas partes que los conformaban. Lo extraño, además del ruido ensordecedor no visto en este tipo de aparatos, fue observar que se detuvieron en pleno vuelo a mitad de la ciudad.

El chavo actor y yo salimos pues fue un fenómeno muy extraño observar aviones volando tan bajo en medio de la ciudad y más todavía que se detuvieran en pleno vuelo; algo me decía que estos no podían ser aviones hechos por personas pues uno de esas características aún no es capaz de mantenerse en vuelo estático. Ahí empezó lo malo: un par de segundos después de detenerse hicieron caer cada uno dos esferas metálicas hacia la calle Bocanegra, una de las cuales casi nos golpea ya que hizo su aterrizaje justo en la acera del café; yo intuí de inmediato el gran peligro al que estábamos expuestos y le dije a mi acompañante que corriéramos hacia un terreno cubierto solo por pasto que estaba en la orilla de la calle al lado del café, y lo hicimos: corrimos, corrimos con toda la fuerza que pudimos, atravesamos varias calles perpendiculares y cuando al fin nos encontrábamos por lo menos a unos 2.5 km del lugar nos detuvimos y volteamos nuevamente hacia los aviones que ahí continuaban.

Y aquí empieza a correr la visión de película: las cuatro esferas al caer al piso no hicieron más daño que el pequeño agujero que formaron en su sitio de impacto, por eso pudimos correr, sin embargo una persona muy curiosa que en vez de huir permaneció en la calle a observar, se acercó a una de ellas y al tocarla ipso facto estallaron las cuatro de manera simultánea, afortunadamente cuando ya estábamos lejos. La explosión fue monstruosa, de tal magnitud que toda la avenida quedó completamente destruida junto con las casas que sobre ella se encontraban, se formó una gran masa de humo y escombros que se elevó a unos 100 metros y se intuyó que no hubo un solo sobreviviente.

Acto seguido apareció una escena donde un grupo de 10 a 15 estudiantes universitarios que se encontraba en un edificio donde tenían su centro de operaciones. Aparentemente eran jóvenes de distintas carreras que se juntaban para hacer diversas actividades extracurriculares de características lúdicas pero también educativas. Era el mismo momento en el que yo estaba con el actor en el café, a diferencia mía, ellos alcanzaron a escuchar alarmas que se activaron en la ciudad y por ello pudieron buscar refugio: la ola expansiva solo destrozó algunos cristales y el edificio se cimbró pero nadie salió herido ni mínimamente. Después de la explosión cada uno se fue a sus casas a buscar a su familia. La tutora, una señora de entre 35 y 40 años, morena clara, mestiza, gordita, de estatura media y muy simpática se quedó, al igual que una alumna, una chica morena, delgada, bajita, de aproximadamente 19 años, no muy bonita pero agradable, de rasgos faciales típicos de las personas de la costa veracruzana. Estaban platicando de lo sucedido cuando se escuchó una segunda alarma y cayó justo dentro del cuarto donde estaban una bomba de las mismas características de las primeras: esferas hechas de un metal color gris oscuro de aspecto mate con poco reflejo de la luz, de unos 25 cm de diámetro, con algunos relieves en la superficie que por la premura al observar y la rapidez con que sucedieron el resto de los hechos no pude ver con detalle. La maestra era investigadora y ya conocía las características de estos dispositivos, sabía que en algún otro lado habría otras bombas pues siempre eran lanzadas en serie y que alguien iba a tocar una y al momento de hacerlo todas estallarían al unísono; por eso no lo pensó, al verla tomó a la chica y se aventó junto con ella a un túnel en el piso que mediría unos 80 centímetros de ancho y tendría una altura quizá de unos 8-10 metros y que daba justo a un refugio en la parte de abajo, dejando detrás de ellas otra explosión de las mismas horrendas características que la primera.

Sabrá la ciencia cómo le hicieron o si fue suerte pero sobrevivieron a la caída. Se notó que casi sin pensarlo la maestra se puso a acomodar ocho objetos que parecían monedas, de unos 4 cm de diámetro, hechas del mismo metal que estaban hechas las bombas -o eso parecía-, dentro de unas ranuras en el piso, dispuestas en dos hileras de cuatro cada una, y una vez que hubo terminado de colocar la octava fue teletransportada junto con la alumna a un sitio que era un casino que a la vez parecía también fungir como prostíbulo en algun lugar en Arizona.

Aparecieron inicialmente en la parte externa, que tenía las características típicas de un sitio desértico, con el sol abrasador y lleno de arena pero casi ninguna planta, se incorporaron del piso donde estaban en apariencia prosternadas y se dirigieron al interior del edificio de dos pisos, atravesaron las máquinas, pasaron por donde estaban las personas haciendo sus tratos, y llegaron a un cuarto en el segundo nivel que tenía espejos en vez de paredes; al penetrar en él se encontraron con una mesa rectangular donde ya había cerca de diez personas sentadas alrededor, y luego de la muy breve pero cálida bienvenida se unieron a la discusión que ya transcurría: que si era muy tarde para tomar acciones conjuntas con los gobiernos, que era culpa de éstos por no haber creído que era real la amenaza de los extraterrestres, que ni aún todos los de la reunión juntos y sus aliados alrededor del mundo podrían evitar la extinción de la especie humana, entre otras cosas.

Yo desperté con el corazón un poco acelerado aún por el efecto de los bombazos.

Carlo Valerio en Chicontepec, Ver.

http://www.jornada.unam.mx/2014/12/07/sem-gustavo.html

 

Respecto a esta publicación de La Jornada, comparto la visión, es muy estúpido sentirse orgulloso de pertenecer a algún país, ser de cierta familia, tener una preferencia sexual, etc. porque eso únicamente lleva al sectarismo, a la división.

Estamos en una sociedad que admira primero y siempre la forma antes que el contenido; afortunadamente eso está cambiando pero de la manera más sangrienta posible que nos podamos imaginar: los padres pierden a sus hijos y los encuentran desollados en algún basurero inmundo, los hijos se quedan huérfanos, las esposas se quedan sin esposo, los hermanos ven cómo los recuerdos de convivencia de la infancia se convierten de pronto en terribles cargas para toda la vida (¿Quién no sufriría al recordar un momento feliz con un hermano muerto y de la manera más injusta?). Todos estos hechos incontrovertibles nos están llevando paulatinamente a preguntarnos qué es en realidad lo valioso en la vida ¿Pertenecer a una sociedad que tiene normas que han sido aceptadas de facto o pertenecer a una sociedad que crea sus propias normas y cree en ellas?

Mucha gente se ha preguntado por qué no nos organizamos para cambiar las cosas. Siempre se había pensado de la siguiente forma: que alguien haga algo; actualmente la realidad nos está alcanzando a todos y cada vez somos más los que somos concientes de que todos debemos hacer algo, contribuir con ese granito de arena. Si se quiere avanzar es de vital importancia que se llegue a un adecuado aporte de ideas revolucionarias así como a una masa crítica de personas que estén dispuestas a materializar esas ideas.

Hace ya muchas décadas se ha venido planteando que el mundo se volverá una gran masa informe -hablando de las personas exclusivamente-, y que el progreso nos ha de alcanzar a todos, pero, como claramente lo adviertieron Orwell o Alper -por citar algunos- en sus novelas, el futuro se está convirtiendo en esa pesadilla que tan bien ilustraron, nos estamos adentrando en sociedades totalitarias que tienen un común denominador: represión, coartación de las libertades.

Estoy convencido de que independientemente de nacionalidades, sexos, coeficientes intelectuales o cualquier otra diferencia entre los individuos estamos ligados por la pertenencia a un lugar: el planeta tierra, y que el destino que le depare a ella es el mismo destino que nos deparará a los que la habitamos, seamos humanos o no, seamos como seamos, creamos en lo que creamos y actuemos como actuemos. Si un rayo cósmico hace estallar la tierra todo su contenido llegará a su fin al mismo tiempo.

Entonces ¿Si tenemos un común futuro cómo nos podría beneficiar el actuar individualmente? ¿Acaso no afecta el derrame del Exxon Valdez a los mares de todo el mundo? ¿Acaso no afecta a toda una comunidad cuando la familia Del Ángel forma una empresa y es la única que se beneficia de la explotación de los pobladores? ¿Acaso no afecta a todo el municipio cuando los Hernández han tenido en su poder la presidencia durante 6 sexenios? Pero por supuesto, entonces se convierte en una herramienta el sentirse orgulloso ser de los Hernández, y ¿A quién beneficia? Sólo a los Hernández. En un tenor un poco diferente, otro ejemplo, ¿Por qué sentirse orgulloso de ser homosexual? El ser homosexual, hasta el momento actual, se ha demostrado que es una característica no elegida, más bien circunstancial ¿Por qué sentirse orgulloso de serlo? Hacerlo más bien es marcar una diferencia con las demás preferencias y conseguir auto-segregarse creyéndose especial por una característica que no significa ningún logro ya que no conllevó ningún esfuerzo. (Claro, existe homofobia y se debe defender el derecho a tener cualquier preferencia sexual, ese punto es inobjetable) Sí me parece que aporta, por ejemplo, sentirse orgulloso de haber obtenido un premio internacional en algún concurso de invención de robots ¿Por qué? Porque ello supone un avance para la humanidad en su conjunto, entre más mentes brillantes haya, mayor será el beneficio para el total. Y así también, ¿Por qué menospreciar a los minusválidos, a los retrasados mentales? Ellos poseen características que pueden ser benéficas al conjunto.

Mientras continuemos actuando individualmente y creyendo que nuestro universo de acción se limita a nuestra familia, a nuestros compañeros de trabajo, a nuestro equipo local de fútbol, no podremos trascender a ese poder tan grande que se llama Televisa y Gobiernos de México (y de los estados y municipios). Todo dogma existe cuando nadie se ha puesto a pensar que el mundo tiene ilimitadas posibilidades y nos cerramos a que lo posible es lo escrito, no nos atrevemos a soñar con universos más equitativos, más variopintos ¿Qué acaso todos debemos tener un Playstation para acceder a la diversión de verdad? Claro que no, sólo recordemos cuando éramos niños e inventábamos que nos íbamos al espacio y descubríamos nuevos mundos y nuevas criaturas extrañas. Del mismo modo, podemos imaginar un gobierno justo, un gobierno distinto, un gobierno donde la palabra de la gente valga, en el cual se respete el derecho fundamental que ya no existe en México ni en el mundo: la vida. La gente muere por las ideas, Galileo casi muere al afirmar que la tierra giraba alrededor del sol pero con el tiempo quedó demostrado que es así.

La existencia humana se puede mejorar: primero cada quien de forma individual, posteriormente nuestra familia, luego nuestra comunidad, luego México, luego el mundo. Por eso: ningún país es mi país.

Y cuando por fin accedamos a la gloria de equilibrar los derechos humanos quizá estemos en posibilidades de dar el salto a otro gran punto: a lo mejor algún día conocer la razón de la existencia puesto que por el momento la razón única es el caos, pero la inteligencia, si prevalece, nos llevará a crear nuevas formas de vida.

Carlo Valerio

La musique

Cada vez que escucho Reverie de Claude Debussy inicio con una terrible nostalgia y después tengo la extraña sensación de ya estar muerto: me pareciese que entrara a un paraíso lleno de aventuras nuevas y totalmente desconocidas para mi vida -o mi muerte- hasta ese momento, entro en cognición total como si esa música fuera el aleph no del mundo sino del universo, por momentos siento que nunca más tendré que volver a preocuparme por absolutamente nada. Yazco yerto sin aliento pero al mismo tiempo lleno de vitalidad: en realidad es indescriptible lo que la música produce en mi ser, sobre todo la buena música que fue compuesta por los románticos del siglo XIX y principios del XX.

Estoy convencido que no hay respuestas absolutas, que el mundo y la realidad son insondables, sin embargo también creo que si hay algo que asemeje a una respuesta a una de las interrogantes mayores como es el sentido de nuestra existencia, la música sería la única capaz de tener cabida en ese espacio pues no hay nada que pueda abastecer más a la vida de un ser sensible -como lo es el ser humano en su esencia- y darle a cada paso sentido y acercarlo un escalón más hacia ese irrealizable anhelo de conocer su lugar en este mundo.

Carlo Valerio

El tren de la salud

El tren de la salud.

     Un sistema de salud se compone de tres niveles: primero, segundo y tercero. En el primero se deben resolver la mayor parte de los problemas de salud básicos como gripas, diarreas, control de enfermedades crónico-degenerativas, control de embarazo, etcétera. En el segundo se deben resolver problemas mayores como los que atienden los especialistas “básicos”, llámese medicina interna, traumatología, cirugía, etcétera. En el tercer nivel se resuelven los problemas más complicados que requieren de mayor especialización en la medicina como cirugía plástica y reconstructiva, neurocirugía, hematología entre muchas otras o simplemente se palian los padecimientos que ya no tienen solución.

     Cada nivel de atención lleva un control de sus pacientes, es decir, se atienden de forma subsecuente para vigilar su evolución y actuar de manera oportuna en un momento dado para evitar un daño, evitar la progresión de la enfermedad, prevenir la aparición de nuevas enfermedades, etcétera.

     ¿Cómo podría un tren que recorre poblaciones atender padecimientos que requieren el cuidado y vigilancia médicos y de enfermería de forma ya si no continua al menos frecuente?

     Es una gran parafernalia y un dispendio de recursos el que hace Grupo México al anunciar en los cines con bombo y platillo el flamante Tren de la salud, pero se queda nada más en eso: en un gran artificio publicitario ya que de fondo es prácticamente inútil lo que hace, aunque cuente con ultrasonido y rayos X y todo lo que digan que tiene el tren, no es de utilidad, puesto que en primer lugar no van a llevar un control subsecuente del paciente, no van a resolver problemas de salud más avanzados que requieran alguna cirugía u procedimientos avanzados, no van a tratar un cáncer o una tuberculosis, a lo más ayudarán a resolver una gripa, una diarrea o una caries; no van a prevenir las enfermedades infecciosas que se transmiten por la mala higiene que tiene la población de las comunidades “marginadas” que refieren porque no van a educar a la población. En un día o una semana que se queden en cada pueblo no van a incidir verdaderamente en el mejoramiento de la salud. Además ¿En qué porcentaje de poblados hay vías del tren? Seguramente en uno muy bajo.

     Todo lo que hacen de un modo u otro ya lo hace la Secretaría de Salud. El verdadero trasfondo es publicidad y tratar de ocultar que mientras por un lado fingen preocuparse por la salud de nuestra población por el otro están contaminando los ríos y envenenándola para ocasionar una muerte lenta y terrible.

     Lo mismo sucede con las otrora llamadas Caravanas de la Salud, que ahora no sé cómo se nombran. Y es lo mismo: simulación, simulación que es lo que le sobra a este país.

http://www.proceso.com.mx/?p=380914

Aún me da pena

    Estoy recordando que este blog de WordPress fue una creación que se hizo (o sea auto-hizo) después de que mi “Rinconcito de Carlo Valerio” desapareció con el desaparecido Spaces de MSN y desafortunadamente las fotos que tenía en ese blog también se esfumaron con él. Acabo de leer una entrada de hace 4 años que fue la última producida por mí en ese MSN Space: aún me da pena revisar lo que escribía; pese a mí lo he leído un poco y da cuenta de que he tenido una evolución muy importante: actualmente, a diferencia de 2010, ya no me creo perfecto ni algo que se le parezca. Sólo quiero anunciar que reiniciaré esta serie de escritos porque me da la gana y algo bueno saldrá de ello: ¿Qué? Quién sabe, pero pasará. Ahora tengo una visión y mucha mayor tranquilidad.

 

Carlo Valerio

 

PD. Me falta conocer cómo darle formato porque actualmente está muy seco.